¡Abre tu Corazón!

Por admin, 13 Diciembre, 2011, Sin comentarios

Abrir el corazón, abrirlo a nuestros niños. ¿Cómo se hace el mundo mejor? Pues abriendo el corazón. Y no es tan sencillo, con los años nos endurecemos, nos acartonamos, nos hacemos “fuertes”. Hay que sobrevivir ¿verdad?

Hay trampa en esa forma de crecer, pensamos que ser fuerte es serlo todo el rato y todo el tiempo. Y la verdad es que somos vulnerables, frágiles y sensibles. Al menos a ratitos. La buena noticia es que esto nos hace humanos, interdependientes, bondadosos, generosos, cercanos, cariñosos.

Me decia mi hijo pequeño, ¿sabes mamá porque es bueno tener hijos? Y lo dice mientras yo, entre otras mil cosas… cuadro las revisiones de pediatra, con las del dentista, pensando en la compra, que se ha perdido el chándal, que falta el libro de inglés, mientras hay restos de pasta de dientes y nocilla en sitios insospechados… y se ha roto un radiador, y mi trabajo y … uf, uf, no llego. (Nada grave, menos mal)
¿Sabes mamá porqué es bueno tener hijos?

Pues por que los niños damos besos, somos cariñosos, damos abrazos y queremos mucho a los demás.
Y en ese momento yo me doy cuenta, hago un click. Los niños son buenos porque nos abren el corazón. Al menos el mío.

Me recuerdan ese sentir profundo, cálido, se convierten en una mirada en lo mejor de la vida, en esta vida sin vida “propia”, sin tiempo para depilaciones, figurar o estar mínimamente presentable. Me doy cuenta de que puedo ser fuerte y vulnerable al mismo tiempo. Necesitar de apoyo cariño, cooperación, comprensión y aliento y tambien ser capaz de darlo aunque a ratos yo no lo sienta para mi. Ser vulnerable me hace humana, me abre el corazón, me hace fuerte. Tener hijos me hace mejor persona, a pesar del radiador o de la pasta de dientes.

A mi me parece que hablar y compartir sentimientos con nuestros niños nos abre el corazón, les enseña a ponerse en el lugar de los demás, les da permiso para ser fuertes y vulnerables y para pedir y dar apoyo cuando así lo sientan. Es regalar Permiso a SER AMADO incondicionalmente.

Puedes tener una Navidad más de verdad, abre tu corazón, muéstrate a tus hijos, comparte tu vida y tus sentimientos con los que amas y si puedes ve un poco más allá.

Quiero compartir contigo que he cumplido un sueño, quería escribir una guía para leer con los niños de lo que les pasa en su corazón. Que nos uniera desde lo mejor de nosotros mismos. Y ahora gracias también a Victoria Martinez Lojendio la ilustradora, es una realidad.

Un cuento para compartir ese SENTIR a través de 18 ilustraciones bellísimas y un bichillo que habla de lo que siente el y los demás. Esa es mi contribución en este año 2011, es una guía de sentimientos y de necesidades que todos compartimos. Es hablar de lo que necesitamos todos. Y se puede comprar a un precio para que todo el mundo pueda de 6,95 € y es facil de comprar en la web o por transferencia. Se presenta este martes 13 de Diciembre, (fecha que se recuerda, ¿verdad?) en el Salón del libro infantil y juvenil a las 19:00. La entrada es libre y daremos una conferencia sobre Sentir y Contar las cosas de otra manera que nos haga mejores. ¡Anímate a venir! Calle Galileo Galileo nº 40, Madrid. Vendrá Pepa Martín Santiago, mariscadora de cuentos a poner su voz que envuelve.

Este mes las Preguntas Nutritivas son
¿Qué siento?
¿Qué necesito?
y para que preguntes tú y empieces a ser Coach de tu familia
¿Qué sientes?
¿Qué necesitas?

¡Feliz Navidad!

Rocío Gómez Sanabria

Superarse

Por admin, 21 Noviembre, 2011, Sin comentarios

¿Para qué ser mejores? ¿Para qué esforzarse? ¿Para qué luchar contra el bajón de noticias malas o realmente malas? ¿Para qué?

La crianza, la educación es una carrera de fondo, y sumado los miles de problemas laborales, de capacidad de movernos, de estar juntos con un minimo de ganas de disfrutar, realmente se nos puede volver la vida dificil.

¿Para qué entonces superarse? ¿Para qué ser mejor persona, mejor padre, madre?
Vuelvo al mundo interior, al rico mundo interior, a la lectura de Viktor Frankl, y el hombre en busca del sentido.

Me hablan de historias de vida o de historias debidas. ¿Qué debo hacer yo en un momento de dificultad?

No es el deber por el deber. No es el esfuerzo porque así son las cosas y no me queda más remedio. No hablo de resignación o de amargura.

Hablo de lo que siento como un tirón propio, como mi historia debida, como lo que he venido a hacer en la vida.

Hablo de un BIEN SER y no de un BIEN ESTAR. Eso es SUPERARSE. Es aprovechar el hecho de que hoy, aquí y ahora SOY y ESTOY. Y ese SER marca la diferencia en mi vida y en la de los otros. Lo que yo haga, lo que me transcienda y me supere, lo que yo busque y ponga en práctica, lo que yo aprenda, lo que yo me cuide, afectará en la vida de todos.

Puede que las cartas de la vida que juego ahora no me gusten demasiado o nada. Puede que yo quería jugar al poker y juego al mus, o la brisca y es aburrido y desalentador. Puede que no nos gusten la vida en casa, o en el trabajo. Que no nos gusten nuestra salud o defectos. Puede que nos nos gusten las oportunidades que tenemos, o las que no tenemos. Todo eso es el equipaje que hoy llevamos encima. Eso ya no podemos elegirlo, ya fue construido.
¿Qué puedes ELEGIR Siempre?
Superarte.

Elegir dar sentido a nuestras vidas, para ser parte de un mundo exterior mejor, tan sólo recordando que siempre, siempre nos queda una opción: SER MEJORES y QUERER APRENDER A SERLO y encontrar el valor y coraje para ponerse a ello.

No es el Sentido de mi vida lo importante. Es el Sentido que yo encuentro en mi vida y en la de los demás. Siempre podemos disfrutar del juego de vivir y hacérselo llegar a nuestros niños a nuestra gente.

¡Cuantas cosas aún no sabemos que ni siquiera sospechamos! ¿Qué nos deparará el tiempo compartido? ¿Qué daré yo a ese tiempo desde lo que siento como mi historia debida?

Tú eres el único que puedes hacer tu parte en ese crecimiento. Nadie aparte de ti puede.
Cuando podemos y queremos entonces sentimos que Debemos. De ese Deber elegido es del que hablo.
Las Preguntas Nutritivas para hoy son:
¿Para qué superarme?
¿Qué siento como “deber elegido”?
¿Qué me falta para llevarlo a cabo? ¿Es valor, coraje, conocimiento, apoyo…?
¿Qué puedo hacer para encontrar eso que me completa?
¿Qué actitudes mías son las que deseo vivir y transmitir a mis hijos a mi gente?
¿Hoy, ahora qué está siendo llamado a realizarse en mi vida?

Es una buena forma de superarse, alentadora, sin crítica ni juicio, sin darnos duro por los “errores”, nutriéndonos de buena gente, de buenas personas para estar bien, Siendo nosotros mejores, no perfectos, superándonos, completándonos. Sacando lo mejor de nosotros mismos.

Las tres fuentes de sentido son el Amor, la Labor y la Presencia. Tu tienes de las tres, tus niños, tu gente también. Te animo a descubrirlas.

Yo he elegido ser Coach de Familia y Convivencia como labor profesional, me siento que ahí soy quien elijo ser. El amor y la presencia para mi familia, amigos y clientes, para llegar y transmitir tanto que yo recibo a otros. Hay quien le llama el despliegue de potencial, quién es cuidadora y acogedora de otros. Hay quién sencillamente sonríe y contempla. Cada uno tenemos nuestra forma y es buena cuando es acorde a nuestro específico y único BIEN SER vital.

La próxima conferencia abierta será sobre Coaching y Alto Rendimiento “Desarrollo del talento profesional y familiar” el 14 de Diciembre 2011 19:30. Consulta el ciclo entero de ser padre madre coach en la web o mira el blog. Tienes muchos recursos disponibles. Y asabes que puedes asistir por skype también, o pedir la grabación a posteriori.

Y el sábado 17 de diciembre de 2011 hacemos el módulo de 4 h de Motivación “Permisos vitales para desarrollar el proyecto propio”. De 10 a 14 h por 60 €.
Hemos creado dos programas de formación y vivencias, concreto y asumibles, para ser Padre Madre Coach y para el despliegue del potencial. Consultalos en http://www.refuerzospositivos.com/Talleres.html

Gracias a mis formadores en logoterapia Gerónimo Acevedo, Oscar Oro por ser fuentes de estas píldoras.

Por Rocío Gómez Sanabria
Coach de Familia y Convivencia
www.RefuerzosPositivos.com

¿Cuándo es Conveniente Pasar de la Cuna a la Cama?

Por admin, 8 Noviembre, 2011, Sin comentarios

El niño desde que nace nos pone continuamente ante retos que nos parecen difíciles de superar. Nuestro hijo está en constante evolución y continuamente va alcanzando habilidades y aptitudes que hacen cambiar los hábitos que ya tenemos establecidos.

Cuando más cómodos nos sentimos en las rutinas conquistadas (alimentación con cuchara, sueño prolongado en su cuna, cambio de pañal, entretenerse con sus juguetes permaneciendo sentado en el suelo…). Él, con su actitud, nos va demandando cambios para poder progresar en su autonomía y nosotros debemos dar respuestas a sus necesidades.

Muchos padres nos preguntan cuándo es el momento oportuno para cambiar a un niño de la cuna a la cama y nosotros respondemos que ellos deben estar atentos para darse cuenta que el niño ha realizado una serie de llamadas de atención que nos indican que ha llegado la hora.

Como norma general, hacia los dos años el niño ha adquirido unas habilidades motrices que le permiten saltar la barrera de la cuna y aparecer de repente, donde se encuentran los padres. Otras veces no aparece pero oímos un golpe tremendo en su intento de saltarla.

También nos damos cuenta que le encanta trepar por cualquier sitio, que sube las escaleras sin tropezarse o que se choca con las barreras de la cuna pues es demasiado pequeña para su tamaño. Cuando ha alcanzado los 90 cms de altura podemos pensar que va a dormir más cómodo en su cama.

A nivel afectivo, cuando empieza la etapa de la autoafirmación, que es el querer hacer las cosas por sí mismo, cuando demuestra con una gran sonrisa el orgullo que experimenta con sus logros en autonomía y se cree muy mayor para afrontar nuevos retos, es el momento adecuado para dar el paso.

Nunca debemos ser exigentes en la aplicación de las normas y siempre hay que tener muy en cuenta el ritmo madurativo y la forma de ser de cada niño. No es lo mismo un niño inquieto que no para un momento y que amanece con diferentes posturas cada mañana que un niño que duerme plácidamente y se despierta casi en la misma posición en la que le arropamos por la noche.

Este momento no debe coincidir nunca con la llegada de un nuevo hermanito. Muchos padres, con la ilusión de hacer partícipe al hijo de la llegada de éste, le invitan a dejar sus objetos “para el que va a llegar”. El destronamiento se confirma con nuestra buena intención y, lo único que conseguimos, es un mayor rechazo. Ya va tener que compartir el cariño de los padres y es demasiado pedirle compartir también sus objetos queridos. Esto se debe realizar unos meses antes de la llegada del nuevo hermanito o posteriormente, una vez que se haya acostumbrado a su presencia.

Tampoco debemos pedirle varios cambios al mismo tiempo: que vaya a la escuela, que deje el pañal y el chupete y que además abandone su cuna en la que se siente tan protegido y seguro. Cuando están adaptándose a la escuela sienten mucha inseguridad y no es conveniente realizar este cambio.

Cuando hemos decidido dar el paso, se lo debemos comunicar de una manera natural, como una acción normal que debe llevar a cabo. La decisión de comprar una cama la deben tomar los padres, teniendo en cuenta la seguridad y economía. Es una decisión importante y no podemos guiarnos por lo que el niño decida así como la distribución de los muebles en la habitación. A lo mejor, él podrá decidir el dibujo del edredón, el color de las sábanas o dónde colocar sus muñecos con los que compartía su cuna y así se sentirá importante. También podrá llevarse la almohada o manta que usaba en la cuna… un objeto transicional que le ayude en este cambio.

Cuando lo decidimos no nos podemos echar atrás. Debemos mantenernos firmes en la decisión sin dar cien mil explicaciones aunque el niño demande su cuna. Se le dará una explicación sencilla y positiva de los beneficios de ser mayor y sin dar demasiada importancia al cambio. Esta firmeza le enseñará que en la vida se tendrá que adaptar a continuos cambios que le ayudarán a madurar. A lo largo de su vida, tendrá que afrontar retos difíciles que le ayudarán a adquirir seguridad y confianza en sus posibilidades.

No debemos alterar la rutina del sueño que a estas edades ya debe estar conquistada totalmente. Las normas a la hora de dormir deben permanecer como hasta ahora con un buen hábito de sueño, se mantienen los rituales necesarios para adquirir tranquilidad y sosiego pero no debemos dejarnos arrastrar por sus peticiones ya que esta flaqueza ante sus demandas, podría estropear lo que ya está establecido hace tiempo. El cambio no justifica un cambio en las normas.

Se le debe presentar como algo positivo, una conquista, un paso adelante en su maduración, nunca como una pérdida. “Como te has hecho tan mayor, y ya no cabes en la cuna y has aprendido a bajarte solito porque eres muy ágil, es el momento de dormir en la cama como lo hace papá y mamá”. Se le debe gratificar con algo que a él le encante, como jugar con su juguete preferido, llevarle a ese parque que le gusta tanto con su triciclo o a visitar a ese amigo con el que le gusta compartir su juego.

A los padres les preocupa mucho la seguridad y, los primeros días, para evitar accidentes poco importantes, se le puede poner almohadones en el suelo al lado de la cama por si se cae. Otras veces lo encontraremos durmiendo en el suelo y no nos habremos enterado de su caída. También podremos poner el colchón directamente en el suelo hasta que se acostumbre o, si tiene una cama nido, se le puede abrir la de abajo sin poner las patas a modo de colchón. No debemos poner la cama al lado de estanterías por donde pueda trepar o al lado de una ventana que pueda abrir.

La cuna debe desaparecer de su vista. Todos tenemos momentos de flaqueza y añoramos la etapa anterior en la que nos sentimos seguros y confiados (regresión) y por eso hay que evitar posibles tentaciones.

Si vosotros padres lo presentáis de una manera natural como un paso más que hay que afrontar así lo vivirá el niño. Nuestra actitud segura y confiada ante todos los cambios ayudan al niño en su posible inseguridad ante cualquier cambio.

Pelancha Gómez Olazabal
Escuela Infantil Jauja

Dejar el Chupete y el Hábito de Chuparse el Dedo

Por admin, 3 Noviembre, 2011, Sin comentarios

Todos los bebés nacen con el reflejo de succión como instinto de supervivencia. Para alimentarse, necesitan succionar la leche del pecho de su mamá y, como sustituto, del biberón.

También succionan para calmar la ansiedad cuando tienen sueño, hambre o están cansados. Es preferible ofrecerle un chupete a que utilicen el dedo pues la costumbre de chupárselo es mucho más difícil de erradicar.

Dentro del seno materno y a los pocos días de nacer, descubren que la succión les produce placer y empiezan a chuparse el dedo pulgar, el dorso de la mano o la muñeca para consolarse en ausencia de su madre. Conforme van creciendo, este deseo va disminuyendo a medida que el niño encuentra otras actividades que le interesan y con las que se entretiene.

También utilizan el dedo o el chupete cuando están cansados, aburridos o irritados y necesitan hallar consuelo chupándolos. Hay niños que se aferran a esta costumbre y los padres se preocupan pues no ven la manera de quitársela.

Los pediatras aconsejan retirarlo por problemas con la dentición pero está comprobado que el chupete no es el causante de deformaciones dentales si se abandona antes de los tres años.

Después del primer año, aconsejamos utilizar el chupete solo para momentos puntuales como cuando están cansados o para dormir.

Cuando es la hora de ir a la cama algunos niños sienten una cierta ansiedad pues se separa de los padres, se enfrenta a sus sentimientos ambivalentes, a los sueños y fantasías en un ambiente silencioso y oscuro y ofrecerle el chupete es una buena manera para ayudarle a calmar esta ansiedad.

Muchas veces comprobamos cierta incongruencia en las exigencias de los padres pues muestran un deseo temprano a la hora de conseguir que el niño permanezca seco y abandone el pañal así como tirar el chupete y en cambio, frenan su desarrollo en sus movimientos o alimentación pues desean que siga siendo bebé.

Antes de los tres años el chupete es un gran aliado para el niño y lo utiliza para darse placer o relajarse. Después ya no lo necesita y es el momento de sugerirle que es mejor abandonar esta costumbre. Se le puede proponer cambiarlo por algo que él desea con intensidad, como estrenar una bicicleta o ir al zoo.

Antes de esta difícil decisión, se le permitirá usarlo un rato en casa cuando está inmerso en una actividad tranquila como la lectura de un cuento o cuando ve un rato el video, pero en otros momentos del día se guardará en la cuna porque “es para dormir”.

Hay que motivarle en su crecimiento y demostrarle lo mayor que es en cada acción que realice él solito. También se le podrá decir que ya es grande, que tiene dientes y que puede masticar y por eso ya no necesita el chupete, que lo usaba cuando era pequeño pues no sabía hablar ni correr ni saltar…como puede hacerlo ahora.

El niño tiene que desprenderse de él de forma voluntaria y una vez dado el paso, no podemos retroceder aunque lo pida. Pasará inquieto tres días y al cuarto dormirá placidamente. No se debe decir que se lo dejamos para el hermanito que va a nacer porque puede acrecentar los celos que todo niño siente.

Hay que elegir el momento más adecuado, como por ejemplo ,en el cambio de casa en las vacaciones, nunca en situaciones de estrés como la adaptación a la escuela, después de una enfermedad, cuando haya nacido un hermano o en una situación familiar delicada.

En la escuela infantil, después del periodo de adaptación, los niños guardan el chupete en su chupetero y solo lo utilizan para la siesta, volvíendolo a dejar en cuanto se despiertan. Al estar distraídos con actividades propias de su edad que demandan su atención, no lo necesitan en todo el día. Esto también se puede conseguir en casa cuando las normas son claras, firmes y coherentes.

En los niños que se chupan el dedo, es más difícil que desaparezca esta afición pues el dedo siempre lo tiene a mano.

Hay que ofrecerle actividades en las que tenga que utilizar las dos manos pero nunca se le debe de avergonzar delante de otros niños, evitemos ridiculizarle o regañarle, simplemente le advertimos con una palabra ”el dedo” para que sea consciente que lo tiene metido en la boca y lo saque fuera. No se le debe dar un manotazo pues lo vivirá como un acto agresivo hacia su persona, ni se le castigará o asustará con palabras como “se te van a caer los dientes”.Se debe advertir a los familiares que no estén tan pendientes de este hábito pues el niño se siente observado y enjuiciado constantemente.

Tampoco se deben utilizar amenazas tales como “se lo vamos a contar a tus amigos”. Él sabe que es una fea costumbre y la suele llevar en secreto pues se avergüenza de ella.

Después de los tres años el niño lo utiliza en momentos en que le narran un cuento o está observando o escuchando con gran atención de manera más contemplativa. En estas ocasiones, la succión parece formar parte de una situación agradable, en la que el niño asume una apariencia soñadora. Asocia el autoconsuelo que le produce con el estado de ensueño y esta situación placentera evoca la época en que estaba tranquilamente a solas con su madre. Si no le damos excesiva importancia, poco a poco el niño abandonará este hábito.

por Pelancha Gómez Olazabal
Directora de la Escuela Infantil Jauja

El Deporte, Actividad Fundamental en la Vida de un Niño

Por admin, 3 Noviembre, 2011, Sin comentarios

Cuando hablo de educación siempre comienzo recordando a los adultos que nosotros somos un modelo a imitar y que nuestra actuación enseña más que mil palabras. Así mismo les recuerdo la responsabilidad que tienen los padres en educar a sus hijos en todo momento no solo en momentos concretos y de ahí radica la importancia de nuestro comportamiento en cualquier circunstancia.

Una vez dicho esto, vamos a centrar nuestra atención en una de las actividades más atractivas para un niño como es el DEPORTE.

El deporte no solo perfecciona aspectos físicos como es el fortalecimiento corporal, el equilibrio y la agilidad, la coordinación de los movimientos… aspectos fundamentales para el desarrollo físico y la prevención de futuras enfermedades como es la obesidad sino que desarrolla otros muchos aspectos tan importantes como el físico, como son las habilidades sociales (amistad, respeto, empatía, cooperación), emotivas (control de impulsos, tolerancia a la frustración, dominio de si mismo, desarrollo de sentimientos positivos hacia los demás), intelectuales (toma de decisiones, organización mental del juego y estrategias, solución de problemas).

El niño que practica un deporte tiene la oportunidad de aprender a respetar y valorar a los demás, desarrollando la empatía que permite ponerse en el lugar del otro, ser honesto consigo mismo, admitiendo sus propias aptitudes y limitaciones y aplaudiendo los éxitos de los demás. Aprende a tolerar la frustración cuando no es elegido para jugar, cuando no le ha salido la jugada, cuando el otro es mejor que él y acepta que unas veces se gana y otras se pierde. Aprende a cooperar y alegrarse por el triunfo del equipo, no solo por propia vanidad, a ser generoso, esforzándose por conseguir el triunfo propio y el de sus compañeros, a no ganar haciendo juego sucio, pues esto puede alegrar en el momento, pero no da satisfacción ya que no se ha ganado con limpieza, respetando las reglas. El deporte enseña a respetar las decisiones del entrenador y del árbitro como figuras de autoridad, a dominar sus impulsos negativos como la rabia, la ira o el sentimiento de fracaso.

Además, es una actividad donde se fomentan las relaciones sociales, estableciendo unas amistades duraderas ya que les une una afición común, es divertida y da grandes satisfacciones.

Seguiríamos enumerando la larga la lista de efectos beneficiosos que aporta la práctica de un deporte pero no es necesario, lo que sí quiero dejar claro es que es una actividad FUNDAMENTAL, tanto a nivel físico como educativo.

Por ello, siempre recrimino a los padres que castigan a sus hijos suprimiéndole el deporte como forma de acicate para conseguir que estudie.

En el apretado programa educativo de nuestros hijos deberían incluir mas horas para el deporte y nos ahorraríamos muchas enfermedades futuras y no tan lejanas, como son la obesidad o la diabetes que tanto preocupan a los pediatras y padres, o la falta de actividad en los jóvenes que holgazanean aburridos en los parques sin saber qué hacer. Es invertir en salud fisica y mental de nuestros niños-jóvenes.

ACTITUD DE LOS PADRES

Nosotros somos un constante referente para nuestros hijos y ¿cómo vamos a educarlos en la honestidad cuando les acuciamos para que pisen al contrincante, abucheamos una buena jugada del equipo contrario o insultamos al árbitro cuando pita una falta?

Los padres tienen que tener en cuenta que:

1º El deporte tiene que ser elegido por el niño VOLUNTARIAMENTE no porque sea nuestro deporte favorito.

2º Los niños practican un deporte para su propia diversión no para la de los padres.

3º No debemos exigirle por encima de sus posibilidades ni ridiculizarlo cuando le sale mal una jugada o compararlo con sus compañeros.

4º Hay que mostrar siempre, por mucho que nos cueste, una actitud deportiva, aplaudiendo el buen juego, tanto del equipo propio como del contrario.

5º Hay que inducirle a respetar el reglamento aunque los demás no lo hagan.

6º Respetar la decisión del entrenador (tanto si te sacan a jugar como si te dejan en el banquillo) del árbitro o de la institución.

7º Hay que inculcar que el esfuerzo es tan importante como la victoria y aceptar de buen grado que lo importante es participar.

8º Hay que enseñar a encajar los fracasos y relativizar el resultado sin perder de vista que el deporte es un mero juego y que lo verdaderamente importante es la amistad y el compañerismo.

9º Deberíamos enseñarle que se puede competir y saborear el triunfo cuando se ha ganado de manera honesta, las trampas y el juego sucio nunca dan satisfacción. Hay que ganar con el esfuerzo pero nunca en menoscabo del otro, pavoneándoos de nuestro éxito ante los demás, infravalorando a los compañeros.

10º Cuando seamos espectadores de cualquier deporte, esté o no jugando nuestro hijo, debemos medir nuestro lenguaje, gestos y actuaciones pues debemos recordar que también en estos momentos estamos educando.

por Pelancha Gómez Olazabal
Directora de la Escuela Infantil Jauja

¿Darnos Forma o Conformarnos?

Por admin, 9 Octubre, 2011, Sin comentarios

¡Despierta! ¿Darnos Forma o Conformarnos?

Despertar las ganas de ser mejor, de contribuir, de tratarnos bien, de vivir en apoyo y cooperación. Esto no es sólo un deseo, empieza a ser una necesidad urgente. Pasado el verano, y sobreviviendo a el, a la intensidad de convivencia, de noticias algunas duras, reflexiono sobre lo que nos contó John Withmore en el mes de Junio: Hay que desarrollar la Responsabilidad, es decir la capacidad de dar respuesta por nosotros mismos. Me implico profundamente en esto, y aquí tienes las Preguntas Nutritivas para profundizar en ello:

¿Qué me haría más responsable, más capaz?

¿Qué recursos necesito?

¿Qué apoyos, que actitudes tengo que desarrollar?

y ¿A mis hijos? ¿Qué despierta las ganas de ser mejor, de contribuir?

¿Qué nos da ese fluir y ser eficaz?

La sensación de seguridad externa se disipa rápido, ya se encargará la precampaña electoral de meternos miedo y nosotros de comprarlo. El mundo ha cambiado ya.

¡Despertemos! ¿Qué nos da Seguridad y fortaleza interior? Nuestros hijos necesitan de unos padres que les transmitan seguridad interior. Nosotros necesitamos desarrollarla.Y ¿esto como se consigue? Con fuerza, con Sentido, con criterio, con capacidad de Darnos Forma.

Me gusta la palabra conformarse: Conformarse es darnos forma, es adaptarnos como el agua a su vasija, y es crear la vasija que nos conforma. Es elegir mis actitudes, es desarrollar mi talento, es salir de la queja y encontrar fuerza y transmitirla. Cambia un poco visto así, ¿verdad? ¿Darnos Forma o conformarnos?

Desarrollar criterio, aprender a cooperar, a trabajar en red. Relacionar actos con consecuencias, acciones con resultados, actitudes con generar aptitudes. Superar bloqueos emocionales y crisis de sentido. Ya los premios y los castigos no funcionan, porque nos hacen depender de fuera.

Busquemos la fuerza de nuestra misión personal y colectiva. Si no …

¿Para que van a querer aprender nuestros niños con el futuro que pintamos entre todos? Y sin embargo creceran. Mágnifica oportunidad de darnos nuevas formas, para CON-FORMAR.

Estoy convencida de que todo sucede para bien, y que con este movimiento dejaremos de esperar que alguien nos solucione la vida, para encontrar las personas, las ilusiones, la forma de trabajar, las relaciones, el motor interior que nos mueva y nos conmueva.

Este año ya está mi granito de arena con el programa anual 2011/2012, con un objetivo claro:

Despertarnos las ganas de contribuir, de ser mejores y Alto Rendimiento.

Serán 8 conferencias, 8 talleres de 4 horas con estos objetivos, un círculo de coaching de 1 h/mes para crear fuerza de grupo, y por supuesto las píldoras cada mes. Habrá más propuestas a lo largo del año. Más colaboradores, muy concretas para dar solución a los ingredientes de la vida.

Nosostros ya vivimos en un mundo distinto, nuestros hijos van a necesitar recursos diferentes para desarrollar su propio proyecto vital. Necesitamos construir un modelo de paternidad y maternidad que nutra y despierte las ganas de contribuir, que trabajemos el SENTIDO y la fuerza interior. Se que muchos no disponemos todavia plenamente de esos recursos dentro. También se que tenemos las Preguntas para construirlo. Necesitamos construir criterio, el Coaching de Familia es un mapa impresionante para hacerlo.

Siéntate, date un tiempo para sentir y resonar con las preguntas nutritivas:

¿Qué me haría más responsable, más capaz?

¿Qué recursos necesito?

¿Qué apoyos, que actitudes tengo que desarrollar?

y ¿a mis hijos, mi gente?

¿Qué nos despierta en mi casa las ganas de ser mejor, de contribuir?

¿Qué nos da el fluir y ser eficaz?

¿Quiero Despertar esto en mí y en mi gente?

Por Rocío Gómez Sanabria
Coach de Familia y Convivencia
www.RefuerzosPositivos.com

¿Cuál es el Momento Adecuado para Tener un Segundo Hijo?

Por admin, 3 Octubre, 2011, Sin comentarios

Es una importante decisión donde hay que valorar los pros y contras que van a influir en la relación de pareja, la economía familiar, en el hijo (o hijos) que ya se tienen… Por tanto, hay que meditar pausadamente y siempre de acuerdo con la pareja.

Muchas veces es una decisión que se toma por la presión que ejercen los que rodean a la pareja con frases como: “Ahora a por la parejita ¿no?, o “¿no vais a dejar al niño sin hermano?” o “se te está pasando el arroz, ¿A qué esperas?”…

La pareja debe de estar de acuerdo y los dos se deben responsabilizar del nuevo reto que supone aumentar la familia. Muchas veces, para complacer al otro, se toma la decisión sin estar nada convencido o como solución a una relación que hace aguas por todas partes. Frecuentemente, tratamos de recuperar la relación con una nueva responsabilidad y un hijo une pero también separa cuando no hay compenetración y generosidad por ambas partes.

Hay que poner en una balanza las ventajas y las desventajas y responder a ciertas preguntas. Los pros son muchos, como por ejemplo, que un hijo aporta mucha satisfacción a todos los niveles, la pareja tiene experiencia para evitar los errores y acertar en las decisiones, la seguridad es mayor y muchos de los temores y ansiedades se desvanecen, no se está tan pendiente de cualquier movimiento o acción del recién nacido pues te tienes que ocupar del mayor y te mueves con mayor soltura en situaciones que antes te inquietaban, va a ser muy beneficioso para el hijo que ya tienes pues la relación con un hermano le ayudará a desarrollarse más sanamente en todos los aspectos, los conflictos que se originan entre tres se diluyen cuando la familia está integrada por más miembros… Pero hay que tener muy en cuenta que la relación de pareja cambia y que la atención constante de los hijos, las preocupaciones, el estrés, la falta de tiempo para uno mismo, la puesta de límites… producen discrepancias que hay que solventar.

Las desventajas pueden ser sentir flojera de volver a empezar con todo lo que conlleva tener un bebé en casa cuando ya el mayor es bastante autónomo. Volver a los inconvenientes del embarazo sobre todo cuando se ha tenido uno complicado, pasar por el parto, la falta de sueño y descanso, así como la falta de tiempo pues tienes que atender a dos criaturas que necesitan de toda tu atención…

Hay que tener muy en cuenta el grado de implicación de los padres en cuanto a responsabilidades con los hijos. ¿Quién se ocupa de ellos? ¿Se comparten tareas y preocupaciones? ¿Se deja que uno tome decisiones importantes que van a ser decisivas como la elección de una escuela infantil o canguro?, ¿Se responsabilizan los dos cuando hay que cuidar al niño si este cae enfermo? …mil preguntas que hay que cuestionarse antes de tomar la decisión.

Una gran ventaja es que las rutinas y hábitos ya están establecidos con el mayor y, si son correctas, al pequeño se le integra en la organización familiar con mayor facilidad y seguridad.

Hay que analizar con cautela la economía familiar pues tener un hijo requiere un aumento cualitativo de gastos. Con el segundo o sucesivos hay una serie de artefactos que ya se tienen del mayor como pueden ser ropa, cuna, cambiador, cochecito, bañera etc y los padres ya pueden discernir entre accesorios imprescindibles y los que podemos pasar de ellos y que los primerizos compran debido a la inexperiencia.

Los gastos fijos con los que hay que contar son: pañales, medicinas, alimentación, silla para el coche, escuela infantil o canguro y estos aumentarán conforme el niño va siendo mayor y hay que añadirlo al gasto del mayor (o mayores , si se tienen más).

Una vez tomada la decisión de ir a por otro hijo, hay que tener en cuenta el estado de salud de la madre. Aunque actualmente se está retrasando la edad por la falta de estabilidad en todos los campos, los médicos aconsejan no tener los hijos en edades avanzadas pues las complicaciones aumentan. Por tanto esto hay que tenerlo en cuenta a la hora de tomarla. Pero no hay que considerarla como una obligación ya que hay que darse prisa pues el tiempo pasa y “hay que tener el otro”. Este es un argumento con poca base que hay que evitar ya que se debe estar de acuerdo con la decisión desde el aspecto afectivo y de disponibilidad sin dejarse arrastrar por la avanzada edad de la madre.

En el segundo embarazo la madre está más cansada por las responsabilidades contraídas con el primer hijo, además del cuidado que este requiere. Una ventaja es que no se presta tanta atención a los síntomas y se lleva con mayor tranquilidad y soltura. La experiencia hace que relativices con mayor seguridad lo que va a ocurrir pues, igual que los niños, ya podemos anticipar lo que va a ocurrir.

Pelancha Gómez Olazabal
Escuela Infantil Jauja

Miedo a Tomar Decisiones

Por admin, 15 Junio, 2011, Sin comentarios

¿Quieres saber cuál es la diferencia que puedes darle a nuestros niños y adolescentes?

La gran diferencia es el entrenamiento en la capacidad de tomar decisiones.

Viven en un mundo lleno de estímulos y restricciones, en un mundo donde la confianza es un ideal pero no un valor real. Los padres tenemos miedo, no siempre, ni todo el tiempo, pero nuestros miedos están hay, siendo parte del sustrato donde crece la capacidad de tomar decisiones.

¿Que miedos son los que aparecen? Miedo a ser mala madre, mal padre, a no dar la talla. A no cumplir las expectativas sociales y de nuestra familia origen. Miedo a la incompetencia, a la soledad, a la fragilidad.

Miedo a ser vulnerables delante de nuestros hijos, miedo a rompernos y que salga la vulnerabilidad por debajo de la fachada de “Un padre/madre tiene que ser fuerte, decidido, tiene que saber”.

Miedo a que les hagan daño, miedo a que no sepan responder a una agresión, miedo a que se queden solos, a que no se puedan ganar la vida. Miedo a que sean tontos, inocentes, o agresivos. Miedo a la orientación sexual, miedo a embarazos prematuros y accidentes.

Los padres a veces nos sentimos inermes ante la crudeza de la vida y otra exultantes, y con ese orgullo al ver como crecen bien, como nos sentimos unidos a ellos y son fuente de felicidad y sentido.

He pasado unas horas con John Withmore, uno de los padres del coaching, y nos animó a transmitir este mensaje. La estructura que realmente podemos cambiar ya, es la programación interna para tomar buenas decisiones. Lo que el llama el “MAKING DECISION PROGRAM”

Se bien de lo que habla. De crear entornos donde la toma de conciencia personal por el autodescubrimiento, el insight, el click, nos den mayor conciencia, mayor responsabilidad, mayor capacidad de dar respuesta a los ingredientes de la vida.

Crear circunstancias de aprendizaje por insight, vivenciales, de asumir acto y relacionarlo con las consecuencias. Lo que hemos heredado es el castigo / recompensa, que puede ser eficaz y mover conductas, pero inhibe el making decission program, la capacidad de desarrollar el propio criterio y ampliarlo.

¿Cuales son los resultados de usar el coaching en educación sexual o vial que presenta John Withmore en el Reino Unido? Sobre 5.000 adolescentes en 5 años ¡se ha bajado la tasa de embarazo adolescente del 16% al 1,2%!!!!

El reto para él, en un programa con la Unión Europea, es como bajar las muertes en accidente de coche de jóvenes varones entre 18 y 22 años, que rondan las 7.000 anuales.

¿Las causas de las muertes y los embarazos prematuros? Es la falta de práctica del Making Decision Program. Pretendemos que ante una avalancha de estímulos y oferta de adrenalina, se autorregulen sin haber podido practicar la relación entre acto consecuencia. Sin haber practicado la toma de conciencia y la capacidad e dar respuesta.

Y … ¿Cómo se hace esto?

En todo lo que llevo vivido y estudiado como madre de tres hijos y como coach, he encontrado tres metamodelos, es decir mapas de mapas que apoyan la capacidad de tomar decisiones:

Las preguntas Nutritivas y el método Grow de John Withmore.

La autoempatía para padres para ganar en confianza y transformar los miedos en permisos vitales, según el método de Comunicacion no Violenta de Marshall Rosemberg.

Los juegos de poder y como transformar el juez crítico en Padre/Madre Nutritivos del análisis transaccional de Francisco Massó y Eric Berne.

Lá única pregunta nutritiva de este mes es:

¿Están tus hijos acostumbrados a tomar sus propias decisiones y calibrar las consecuencias?

Se trata de construirnos como padres y madres, y transmitirlo a los hijos.

Necesitamos aliento, apoyo y recursos concretos. Esa mi misión en la vida, y por eso fundamos AECOFAM, Asociación española de Coaching de Familia. Para hacerlo realidad donde más falta hace.

Por Rocío Gómez Sanabria
www.RefuerzosPositivos.com

A Estar Bien se Aprende

Por admin, 11 Mayo, 2011, Sin comentarios

A estar bien se aprende. Este es el título de esta píldora de coaching de familia y convivencia.

Pero ¿qué es estar bien? ¿qué es sentirse bien con uno mismo? ¿como se hace esto? Normalmente convivimos con un dialogo interno que puede ser de aliento y de mejora, y otras veces lo que nos decimos procede de un juez interior que nos hunde en crítica y desaliento.

Pasamos de unos estado a de ánimo a otros, unos nos apoyan, otros nos desalientan. A veces nos rebelamos y otras nos sometemos.

Pensando este mes en que me gustaría dejar de legado emocional a mis hijos, a mi gente, realmente lo que deseo es que se sientan bien, que se sientan seguros, confiados, que vivan la vida con curiosidad, con permanentes ganas de crecer, de alimentarse y alimentar a otros. Lo que realmente deseo es dejarles circuitos internos que les nutran y les permitan manejar los ingredientes de la vida.

Estos son los Pilares de la educación que elijo y que me conmueven. Cada uno tenemos unos valores que apreciamos y queremos transmitir, en mi caso el respeto y la capacidad de crear criterio propio. En otros es la bondad, la autonomía, la inteligencia, la seguridad… Tantos valores como personas. También lo quiero para mi.

Aprender a estar bien, me suena a tratarse bien uno mismo, a integrar recursos para cuando llegan los bajones, superarlos, y cuando entramos en euforia, transformarla en entusiasmo trabajado y sólido.
¿Cómo hacemos esto? Con un dialogo nutritivo, que nos aliente y saque lo mejor de nosotros mismos. En coaching se trabaja con subpersonalidades, y en análisis transaccional con lo que llamamos estados del yo. Convertir ese juez interior, en un padre/madre nutritivo. Transformar esa rebeldía interna en un adulto competente. Convertir la sumisión y el amurallamiento en habilidades de expresión y conexión que nos hagan vivir en plenitud lo que realmente deseamos.

Se trata de construirnos como personas. Llenarnos de conocimiento, de habilidades, de actitudes y, sobre todo, de SENTIDO. Hay a quien se lo dan en su casa, y hay quien se lo construye con voluntad.

Veamos un ejemplo de diálogo que desalienta o que apoya:

Crítica: “torpe, mira que eres torpe, no lo podías haber hecho peor, mejor quédate en casa sin hacer nada, ¿valdrás para algo algún día?”

Nutritivo: ¿qué harías distinto? ¿qué sientes al observar lo que ocurrido? ¿es frustración, es enfado, desaliento? ¿Qué necesitas en una situación así? ¿En que área tienes que crecer para afrontar una situación así? ¿es una cuestión de habilidad? ¿de práctica?

Las Preguntas Nutritivas del mes para nosotros son:
¿Qué es lo que valoro realmente?
¿Qué me haría más completo?
¿Qué actitudes mías son las que darían recursos a mis hijos en el futuro?
¿Qué me puedo decir para salir de un estado de desánimo, rebeldía o sumisión?

Vamos a desglosar las subpersonalidades y los estados del yo en la próxima conferencia abierta y gratuita del miércoles 18 de Mayo a las 19:30. La penúltima del ciclo Recursos para la Convivencia. Hablaremos de estos circuitos de crecimiento, y sobre todo de tratarnos bien para ser mejores personas, más felices, más eficaces.

Espero que te sea de utilidad y te de pistas de calidad de vida a ti y a los tuyos.

Por Rocío Gómez Sanabria
www.RefuerzosPositivos.com

Los Primeros Contactos Sociales entre los Niños – La Sociabilidad en la Escuela Infantil

Por admin, 9 Mayo, 2011, Sin comentarios

Actualmente, con la incorporación de los niños/as a la escuela infantil, se ha propiciado un acercamiento entre estos a una edad mucho más temprana que hace unos años, cuando los niños empezaban su contacto hacia los 4 años.

Al comienzo de su incorporación a la escuela, los niños/as no tienen contacto unos con otros y su interés está centrado en la relación con su maestra que hace la función de madre. Los contactos entre ellos son mínimos y es la maestra la que los reúne a su alrededor y se esfuerza para que vayan aproximándose.

Pero lo que realmente les hace consciente de la existencia del otro son los conflictos que se originan entre ellos y son estos los que le van sacar de su aislamiento y le conducirán al acercamiento entre ellos. Al principio, trata al compañero como un mero objeto que puede manejar a su antojo pero, ante las protestas de éste y las colisiones entre las actividades de los diferentes niños, fuerzan a tener conciencia de la personalidad de los demás, a contar con sus intereses, sus deseos, su voluntad.

Los conflictos abren camino al acercamiento y van ayudando al niño a aprender a compartir, primero el cariño y la atención de la educadora, para pasar a compartir, con muchos conflictos, los objetos y el espacio.

Para los padres es difícil entender el proceder de los niños y culpan a la maestra de atender poco a los niños cuando pegan o muerden a su hijo; no entienden que en este acercamiento, lo que importa es la relación que se establece entre los niños a través de la posesión de los objetos. Por eso se entiende que un niño desee el objeto que tiene otro niño y lo persigue hasta apoderárselo y, en cuanto lo obtiene, lo abandona para ir en busca de otros objetos tenidos por otros niños.

Los niños aprenden enseguida el efecto que produce un tirón de pelos o un mordisco pues el agredido suelta inmediatamente el objeto o se pone a gritar desconsoladamente. Es como cuando oprimen un botón de un juego, que se enciende automáticamente. Es comprobar causa-efecto y el niño no comprende que el otro niño no es un objeto sino que es una persona a la que le ha hecho daño.

A esto hay que añadir que están atravesando por una etapa evolutiva a nivel emocional muy conflictiva, están construyendo su propia identidad, a reafirmarse y las palabras preferidas son el “mío”, el “yo” y el “no”, es la autoafirmación a través del negativismo y los adultos les exigimos un comportamiento social donde no existan los conflictos ni las agresiones.

Durante los primeros años el amor de los padres es tan necesario que el reparto es intolerable, es la ley del todo o nada y esto explica que la presencia de otro niño sea sentida como una amenaza. De ahí los sentimientos agresivos (celos) hacia los hermanos menores que todo niño sufre y al que hay que ayudar para que los vaya canalizando de manera positiva.

Poco a poco descubrirán el placer de estar o hacer algo juntos y la hostilidad se convertirá en simpatía por el otro.

En estos primeros acercamientos es primordial la intervención de la educadora, padres y adultos que sean responsables de su educación, para que vaya modulando su conducta a un comportamiento más social.

Cuando ya es capaz de comprender que el otro no es un objeto y que tiene sentimientos, deseos e intenciones, es el momento de enseñar el VALOR DE SABER DISCULPARSE. Es enseñarle a ser responsable de sus acciones y que puede corregirlas y pedir perdón cuando ha dañado al compañero.

Pedir perdón es tener en cuenta los sentimientos de los demás e intentar aliviar su pena. Ya hemos dicho en muchas ocasiones que hasta la edad de 7 años no pueden sentir empatía por el otro (ponerse en el lugar del otro), pero sí se pueden dar cuenta que su acción no ha sido correcta y que ha agredido al otro. Es ser consciente de su error y que existe la posibilidad de la reparación.

Este es un sentimiento que el niño tiene que aprender y no vale el decir ”perdón” porque me lo indican los adultos y seguir actuando de la misma manera. Es un sentimiento de arrepentimiento que el niño debe sentir en su interior. La intervención del adulto es fundamental para que el niño pueda corregir su comportamiento indebido. Se le hace ver lo que no es correcto sin hacer un juicio de valor a su persona, se detiene la actividad y, a continuación, se procede a una acción reparadora (se devuelve el juguete arrebatado, se hace una caricia al niño al que le has hecho daño, se le presta un juguete propio…) No hace falta decir la palabra “perdón”, basta con el gesto de arrepentimiento. Y esto se repite tantas veces como surja un conflicto.

El objetivo primordial en la escuela infantil es SABER COMPARTIR pues es la manera en que los niños se socializan, es decir, aprenden a convivir con el otro, a integrarse en el grupo social del que forman parte y esto solo lo pueden aprender en la relación con sus iguales, primero a través de la rivalidad para llegar a una auténtica cooperación y amistad. La relación con el grupo les enseña a medir sus propias fuerzas, sus cualidades personales, a tener una imagen propia más real pues la respuesta de los demás le hacen ver su forma de ser y relacionarse, a poner en práctica los valores que los padres y educadores le transmiten.

Hay muchos niños que les cuesta reconocer un error, que tienen una autoestima muy alta propiciada por unos padres que le han hecho creerse superior a los demás, (es el rey de la casa) o porque no admiten los errores porque sus padres les han puesto el listón muy alto y temen defraudarlos. Hay padres que no permiten un fallo a su hijo y exigen un comportamiento correcto en todas las facetas. A este niño le crean muchos sentimientos de culpa pues él tiene sentimientos agresivos, de ira, de enfado que no puede expresar de ninguna manera. Lo que hay que hacer es hacerle ver que se pueden tener sentimientos negativos pero que hay otras maneras de canalizarlos sin tener que usar la agresión física.

Muchas veces el niño cree que tener sentimientos de enfado es lo que está mal hecho no su proceder (dar patadas, romper un juguete, insultar) Hay que aclararles que lo que hay que corregir es su descarga no el sentimiento. Se puede enfadar pero hay que enseñarle que tiene que dominar sus impulsos, utilizando otras vías para expresar el sentimiento.

Tenemos que enseñarle a aceptar las equivocaciones, está aprendiendo a comportarse, no es un adulto desobediente, es un niño que todo lo tiene que aprender a base de cometer errores. Muchas veces les cuesta asumir que se equivocan por las consecuencias que esto acarrea (castigo, reprimenda) y otras porque les da vergüenza reconocerlo. Esta situación es muy perjudicial para sí mismo pues le produce un sentimiento de culpa que le hará sufrir y sentir rencor y resentimiento cuando se podría haber resuelto fácilmente habiendo pedido disculpas a tiempo. Es importante saber que es necesario el propio perdón para sentirse bien consigo mismo.

Pelancha Gómez Olazabal
Escuela Infantil Jauja

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