¿Crees que es necesario castigar para conseguir que tu hijo estudie?
Ya conocemos las etiquetas que nos colgamos y colgamos a los demás. “Este niño es un vago, esta niña es una dejada, este pobre no llega, que listo es mi niño, esto me supera, soy un mal padre, soy una histérica, que consentido está ese niñato”.
Pasemos a los pensamientos que dudan: ¿Será diferente?, ¿Tendrá algún defecto? ¿Llegará a ser alguien?
Hablemos de las amenazas… ¡como sigas por ese camino, ya verás como te va…!
¡O cambias de actitud o serás un inadaptado para el resto de vida!!! ¡Los demás van ha hacer contigo lo que quieran, no estás en tu sitio, niña! ¡Eres un bruto, un animal, quien te va a querer si tratas así a la gente!
Todos los ejemplos son verdaderos y tomados de la vida real, y todos son juicios, etiquetas que constituyen nuestras creencias y las de los demás.
La pregunta de un Coach, basada en la premisa de que todos llevamos dentro lo necesario para saber que es lo que queremos y como conseguirlo, es…. ¿Cómo estimulo la Conciencia y la sensibilidad en un aspecto importante para mí en los otros? ¿Cómo modifico una creencia, un juicio, una etiqueta que forma parte de mi identidad o de la de mis hijos?
Las herramientas de Coaching nos proponen un método basado en el reflejo de un espejo, para que se dé ese “darse cuenta” interno, no mostrado ni explicado desde fuera.
Todo lo que enseñamos puede hacer que el otro no aprenda, porque a todos nos gusta aprender pero no que nos enseñen.
El coaching nace del estudio de la gente y los equipos extremadamente efectivos. Un equipo que funciona, previene los sabotajes internos, no existe ese permanente preguntarse si vales o no vales, si te mereces estar ahí o no. Un equipo que funciona tiene adherida la creencia de que se puede lograr, y del valor de cada miembro del equipo. La conexión entre personas es mas importante que el resultado, y así se evitan trampas, sabotajes inconscientes, al tener el reconocimiento y la pertenencia muy asumida, antes de pasar a ser funcionales. Se atienden necesidades básicas del ser humano como el respeto, la consideración, la aceptación, antes que los éxitos comunitarios como la eficiencia y los resultados.
Trasladando este proceso de coaching a la crianza y la educación, la pregunta sería ¿Cómo transmito el respeto, la consideración, el apoyo y la autonomía a mis hijos y, al mismo tiempo, conservo mi genuina preocupación por su futuro, su formación y sus amistades?
En esta fase, normalmente, los padres entramos en un estado de confusión. La oferta de soluciones es grande y contradictoria. Cada uno recomienda un mapa, una ruta a seguir, los conductistas como el ejemplo de supernany, el uso de premios y castigos para reforzar una determinada conducta y forjar carácter, o los sistemas de educación libre, etc., todo el mundo recomienda o da recetas de posibles soluciones. Esto llega a confundir porque lo que funciona para un hijo a veces no funciona para otro, o incluso lo que funciona a los 9 años de edad ya no funciona a los 12.
El coaching permite encontrar el mapa de cada uno, reconociendo las áreas que funcionan e iluminando las áreas oscuras, diferenciando, claramente, las intenciones de las estrategias para lograrlas. Y cada coachee o cliente crea o encuentra el mapa que satisface sus “para que”, sus sensibilidades.
Pongamos un ejemplo real de proceso de coaching para motivar la conciencia y la responsabilidad, aunque hay miles, tantos como personas, este es uno de ellos:
Imaginemos que quieres que tu hijo estudie y genere hábitos de esfuerzo y disciplina. Lo primero es identificar la intención final, la necesidad que queremos cubrir.
La pregunta de coaching sería ¿Para qué?… Una posible respuesta sería: Para darle herramientas que tu consideras útiles para manejar su vida en el futuro.
Otra posible respuesta sería: Para que sea una persona con recursos ante lo adverso y logre éxitos mundano, un buen trabajo, una buena futura posición económica.
Otra: Para que se sienta seguro, tenga auto estima basada en sus logros y pueda tomar decisiones desde la libertad que dá una buena posición económica. Que confíe en si mismo desde el interior.
La intención final de este hipotético caso de esta madre está definida.
En el segundo Post de “Recursos para la convivencia” veremos las posibles estrategias.
Rocío Gómez Sanabria
